Manjaro Linux, la gran esperanza verde

Durante años he sido usuario de Fedora, sin embargo, el salto a NVIDIA me obligó a cambiar de distribución. Desde entonces he estado cambiando casi constantemente, siendo Kubuntu 14.04 la que me dio mejores resultados. Pero el miembro de la familia Ubuntu no fue capaz de mantener el nivel y Fedora dejó de ser una distribución que me resultase amigable (sobre todo por el driver de NVIDIA), así que salté a Ubuntu Unity resignado hasta que este año encontré una distribución que me ha dejado totalmente maravillado, Manjaro Linux.

Yo ya había probado la famosa derivada de Arch Linux con anterioridad hará uno o dos años, cuando intenté instalarla en mi netbook. Sin embargo, el instalador fallaba en el proceso de instalación y desde entonces le puse la cruz. Pero como soy una persona demasiado curiosa, decidí darle otra oportunidad sobre VirtualBox, en un intento de encontrar una distribución KDE que se ajustase a mis necesidades. OpenSUSE se quedaba cerca, pero su traicionero soporte multimedia, con Packman, terminó haciendo que le pusiera la cruz. Desde entonces la única opción válida que me quedó fue Debian Stable, el cual uso sobre mi netbook con KDE 4, pero había un problema: su software obsoleto hacía que no fuese del todo viable para lo que necesitaba en ese momento, aunque como escritorio básico es de lo mejor que hay, más después de recuperar Firefox oficialmente, poder instalarle Google Chrome fácilmente y actualizarle LibreOffice con relativa facilidad.

Desde el primer inicio con VirtualBox me quedé impresionado con Manjaro Linux y su KDE, personalizado con mucho gusto, otorgando al sistema un aspecto personal, identificativo, atractivo y sobrio. El rendimiento también me dejó muy gratamente sorprendido, porque Plasma 5 iba bastante fluido a pesar de ir sobre una máquina virtual, superando a lo que he podido experimentar con GNOME Shell (que también funciona bien pero me va un poco peor que Plasma 5) y Unity (que desde luego es una pesadilla hacerlo funcionar sobre VirtualBox). Manjaro no se limita a ser un clon de Arch Linux como Antergos, sino que añade bastantes cosas propias, como los asistentes para instalar distintos kernels e incluso drivers privativos, además que, para mi sorpresa, viene muy bien preparado para temas de programación y tiene presintalado casi todo el software privativo que necesito, como el blob de NVIDIA, Intel Microcode y casi todos los códecs, por lo que desde el principio puedo reproducir contenidos renderizados en formatos privativos.

En lo que se refiere al ciclo de lanzamiento, Manjaro sigue uno semi-rolling (aunque se actualiza de forma totalmente rolling), en el cual los paquetes de Arch Linux pasan por una capa de depuración extra, cosa que se nota al usar el sistema. Antergos me dio muy buena impresión, pero muchas aplicaciones no funcionan correctamente y para trabajar sin problemas con el editor de código Atom tenía que modificar una cosa. En Manjaro, con la excepción de KUser actualmente, todo lo que instalo me funciona, por lo que pierdo muy poco tiempo en configurar las cosas, no siendo más difícil que Ubuntu para la mayoría de las cosas, aunque reconozco que para el LAMP sí echo de menos Debconf.

Tras superar las pruebas en máquina virtual decidí instalarla en mi ordenador de sobremesa, llevándome la sorpresa más grande en mucho tiempo utilizando GNU/Linux. Manjaro Linux con Plasma 5 no es que funcione bien, sino que me ofrecía y sigue ofreciendo la experiencia más fluida que haya visto nunca sobre ningún sistema operativo, algo que queda aún más en valor si tenemos en cuenta que mi ordenador de escritorio utiliza un Core 2 Quad como procesador y que la distribución que nos ocupa tiene de lo último o casi de lo último en tecnologías GNU/Linux. Microsoft, así como el resto de desarrolladores de distribuciones, solo pueden soñar con alcanzar este nivel de fluidez y suavidad, y sólo Ubuntu Unity consigue acercarse algo. Por otro lado, recién arrancado solo consume entre 0,38 y 0,55 gigas de RAM, lo que no solo muestra la gran optimización de Plasma 5, sino también la gran implementación y optimización de las tecnologías empleadas por Manjaro.

Manjaro Linux ofrece un gran equilibrio entre un software reciente capaz de responder en un entorno de escritorio estable, un soporte técnicamente ilimitado y una gran optimización. Nunca un sistema operativo me había ofrecido tanto y encima de forma gratuita, porque al igual que en la mayoría de distribuciones GNU/Linux, no hay por qué pagar por ellas, aunque si uno no puede contribuir desde el punto de vista técnico siempre le queda la opción de hacerlo a través de donaciones.

Sin embargo, aunque he demostrado que Plasma 5 está muy lejos de poderse considerar un entorno de escritorio pesado, tengo la impresión de que tarde o temprano va a “petar” en mi viejo portátil Toshiba (de hace 9 años) por las actualizaciones, por lo que he decidido optar por XFCE para ese ordenador. Lo mejor es que he ganado mucha fluidez en comparación con KDE, pero por contra veo que XFCE es un entorno obsoleto que no se adapta a las nuevas tecnologías GNU/Linux, empezando por PulseAudio, el cual tengo que manejar desde su propia interfaz gráfica porque desde la bandeja del sistema solo puedo controlar el volumen principal, no puedo manejar ni las aplicaciones ni las salidas de audio, algo que en el portátil sí resulta importante, sobre todo cuando lo conecto al televisor a través del HDMI.

Sinceramente, creo que Manjaro Linux es una distribución altamente recomendable para aquellos que busquen un sistema de escritorio que sea ready to use (sí, parecido a Linux Mint), con asistentes de configuración (solo echo en falta uno para Apache y otro para Samba), con soporte ilimitado, extraordinariamente optimizado y encima preparado para algunas funciones como la programación.

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